Hilando Historias

Mildred Rubin ha creado una marca de trajes de baño homónima en la que bordados artesanales resaltan el diseño de cada pieza. Esta diseñadora Chiapaneca, originaria de Tuxtla Gutiérrez ha pasado su vida rodeada de sol, mar, arena y muchas artesanas lo que la ha llevado a querer trabajar con ellas para darle a los trajes de baño un twist donde el arte que estas mujeres crean sea expuesto.

 

“Yo soy Chiapaneca soy de Tuxtla Gutiérrez, a los 7 años me mudé con mis papás a Cancún y toda mi niñez la pasé allá, todo el tiempo usaba traje de baño puesto que siempre estábamos en la playa.

Estudié diseño de modas y cuando terminé decidí hacer trajes de baño porque vivía en un lugar de playa y es algo indispensable, también porque los turistas que llegan a México se quieren llevar algo de aquí y casi todos los trajes de baño que hay en Cancún son colombianos, de Brasil, Argentina, Estados Unidos y realmente poco o casi nada de producto nacional, así que, quise hacer la fusión de ese producto que necesitas y a la vez te llevas una una pieza de arte mexicana, así fue como hice mi primer colección hace 9 años,” platica.

A lo largo de su trayectoria Mildred Rubin ha logrado trabajar con artesanas de Chamula, Zincantán, San Andrés Larráinzar, Chenalhó, Chiapa de Corzo, todas comunidades ubicadas en Chiapas y se ha presentado en desfiles en México, España y Berlín. Sus productos se venden actualmente en Cancún, la Riviera Maya, Los Cabos, Puerto Vallarta, Acapulco, Londres, Paris y España.

“Siempre tuve un acercamiento con artesanas porque todas las vacaciones iba a Chiapas y siempre nos íbamos en carretera así que pasábamos por todas las comunidades, fue así que llamó mi atención la artesanía pero mi primer acercamiento real para colaborar con ellas fue en Cancún con mujeres de Chiapas que vivían allá, fui a un mercadito donde ellas estaban y pregunté por las que saben bordar, sólo eran 4 y empecé con ellas, después me fui a Chiapas y comencé a trabajar en el Instituto de las Artesanías y ahí tuve el contacto con las líderes artesanales, hay varios grupos de artesanas y en cada uno hay una líder, comencé a platicar con ellas para hacer productos juntas y ahora tengo muchos grupos de artesanas. Cuando diseño siempre pienso en todas, los íconos son muy ricos en cultura, tienen significados muy ricos y eso me gusta muchísimo,” comparte.

Esta marca espera seguir siendo un canal para las mujeres indígenas para que además de darles un trabajo digno y estable y con esto puedan salir adelante llevando una vida mejor, se lleve su arte a muchas partes del mundo.

“ La verdad es que aprendes un buen de cosas al estar en contacto con ellas; el estar feliz con lo que tengan. Son mujeres súper trabajadoras, ellas son muchas veces las que alimentan el hogar, en muchos casos los maridos se van a Estados Unidos y ya no regresan, hay comunidades llenas de mujeres solas con hijos.

La mujer indígena creo que es muy guerrera, muy luchona, muchas con ganas de trabajar, ganas de salir adelante, te abren las puertas de su hogar, a mí me invitan y dicen que van a preparar una comida, para ellas hacer una comida especial requiere de un esfuerzo impresionante donde no todos los días pueden comer pollo, eso es muy bonito para mí, me siento muy afortunada de tener el cariño de estas mujeres, compartir con ellas la mesa y conocer a sus hijos, sus historias.

Como diseñadora quiero llevar este trabajo a todo el mundo, es la meta; poder vender estas piezas alrededor del mundo llevando el arte de estas creadoras a todas partes y así podernos colocar cada vez en un mejor target para que el precio se eleve, de esta manera todos ganamos más y en el caso de las mujeres artesanas puedan salir adelante realmente, pudiendo vivir mejor y teniendo una vida superior por su trabajo,” expresa.

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